Ahora que baja la temperatura…

Creo que es una buena ocasión para recordar una de las estampas veraniegas que me traje de Estados Unidos. Tras aquel bello y verde paisaje de Yosemite es turno ahora para un abrasador y árido contraste. El que aporta el Gran Cañón con sus tonos rojizos y ocres.

De Visita a Las Vegas y Excursión al Gran Cañón

Lo cierto es que se trata de un paisaje impresionante que tuvimos la suerte de recorrer por tierra en autocar, por aire en helicóptero y en barca por el río… el Colorado, por supuesto, tampoco exento del acuciante cambio climático que está provocando que cada vez lleve menos agua.

De Visita a Las Vegas y Excursión al Gran Cañón

Y por último, como no podía ser de otra manera, el águila. La importancia de la iconografía en el país americano se hace patente una vez más hasta en territorio indio, aquel que recorría Roosevelt para ir de caza, otros lo hacen en Rumanía. Se lo dedicaremos pues a todos los estadounidenses que tan próximos están de elegir al sucesor de Bush en la Casa Blanca. Mucha suerte majetes.

Expo Zaragoza 2008

Sevilla, Lisboa,… Dos oportunidades cercanas de asistir a una Expo que se me escaparon. Zaragoza, esta sí. A la tercera fue la vencida. La verdad es que tenía muchas ganas de visitar los pabellones, verlos desde el telecabina, disfrutar con las actuaciones… las mismas que me han quedado de no volver a acudir a otra Expo, al menos que se organice en España.

Habíamos sido lo suficientemente precavidos como para informarnos antes de lo que nos íbamos a encontrar y no llevarnos desagradables sorpresas, aunque creo que nos quedamos cortos. Buscando sugerencias de lo que no nos debíamos perder en la Expo, uno fácilmente en Google se puede encontrar hasta con estrategias para recorrer el recinto.

Por no extenderme mucho, os resumiré que accediendo a las 10 de la mañana, desde las 09.30 que abren, comenzamos “Exponiéndonos” al sol durante 3 horas. 180 minutos de larga espera para conseguir un fast pass para el pabellón de España. No para entrar, no. Se trata de perder tiempo para conseguir un pase que te invita a regresar al pabellón a la hora indicada (o seleccionada si eres de los primeros) y volver a ponerte en la cola para acceder finalmente a ver la exposición. Eso sí, como nos dividimos, la mañana perdida tuvo la recompensa de otro fast pass obtenido tras otra larga cola en una maquinita espendedora de estos ‘pases rápidos’.

Sin lugar a dudas, la Torre del agua y el espectáctulo del Iceberg, pues no tuvimos el gusto de conocer al Hombre Vertiente, fueron los dos aspectos destacados en un día de Expo en Zaragoza que no deseo ni a mis peores enemigos. Desde luego la afluencia de público no fue la prevista. Y eso no es lo peor, pues las estimaciones como la propia palabra indica son orientativas y en la mayor parte de los casos suelen ser poco precisas (una excepción, mi admirado amigo Jose Carlos Díaz Lacaci; todo un crack de los business plan). El error es no saber reaccionar ante la imprevisión. 

Desde luego, la intención de la Expo de Zaragoza fue más que buena y contaban con muy buen material… pero impracticable para un día de visita. Mi recomendación final sería que si os queréis acercar, lo hiciérais una vez haya concluido pues el Acuario o la propia Torre del Agua permanecerán para deleite de los visitantes y más que probablemente sin esperas prolongadas e innecesarias.

Expo Zaragoza 2008

Sevilla, Lisboa,… Dos oportunidades cercanas de asistir a una Expo que se me escaparon. Zaragoza, esta sí. A la tercera fue la vencida. La verdad es que tenía muchas ganas de visitar los pabellones, verlos desde el telecabina, disfrutar con las actuaciones… las mismas que me han quedado de no volver a acudir a otra Expo, al menos que se organice en España.

Habíamos sido lo suficientemente precavidos como para informarnos antes de lo que nos íbamos a encontrar y no llevarnos desagradables sorpresas, aunque creo que nos quedamos cortos. Buscando sugerencias de lo que no nos debíamos perder en la Expo, uno fácilmente en Google se puede encontrar hasta con estrategias para recorrer el recinto.

Por no extenderme mucho, os resumiré que accediendo a las 10 de la mañana, desde las 09.30 que abren, comenzamos “Exponiéndonos” al sol durante 3 horas. 180 minutos de larga espera para conseguir un fast pass para el pabellón de España. No para entrar, no. Se trata de perder tiempo para conseguir un pase que te invita a regresar al pabellón a la hora indicada (o seleccionada si eres de los primeros) y volver a ponerte en la cola para acceder finalmente a ver la exposición. Eso sí, como nos dividimos, la mañana perdida tuvo la recompensa de otro fast pass obtenido tras otra larga cola en una maquinita espendedora de estos ‘pases rápidos’.

Sin lugar a dudas, la Torre del agua y el espectáctulo del Iceberg, pues no tuvimos el gusto de conocer al Hombre Vertiente, fueron los dos aspectos destacados en un día de Expo en Zaragoza que no deseo ni a mis peores enemigos. Desde luego la afluencia de público no fue la prevista. Y eso no es lo peor, pues las estimaciones como la propia palabra indica son orientativas y en la mayor parte de los casos suelen ser poco precisas (una excepción, mi admirado amigo Jose Carlos Díaz Lacaci; todo un crack de los business plan). El error es no saber reaccionar ante la imprevisión. 

Desde luego, la intención de la Expo de Zaragoza fue más que buena y contaban con muy buen material… pero impracticable para un día de visita. Mi recomendación final sería que si os queréis acercar, lo hiciérais una vez haya concluido pues el Acuario o la propia Torre del Agua permanecerán para deleite de los visitantes y más que probablemente sin esperas prolongadas e innecesarias.